¿Para quién trabajas?

Tarjetas de crédito y deudas

A muchos de nosotros nos gustaría trabajar para nosotros mismos pero tal vez para algunos sea algo poco probable de conseguir, por no decir totalmente imposible. El problema de trabajar para nosotros mismos no es que no podamos conseguirlo, sino es que nuestra perspectiva de lo que significa ser nuestro propio jefe está ligeramente sesgada. ¿Qué pasaría si te dijera que tú podrías trabajar para ti mismo sin siquiera renunciar a tu trabajo?

¡Esto es exactamente lo que vengo a decirte! ¡Tú puedes trabajar para ti mismo sin siquiera tener que dejar tu trabajo! ¿Cómo? Simplemente se trata de modificar tu perspectiva de lo que significa trabajar para ti mismo. Cuando pensamos en trabajar para nosotros mismos pensamos en trabajar desde casa en ropa interior o creando una renta pasiva para que podamos estar tumbados en la playa mientras vamos obteniendo ingresos de forma automática.

Soñar es agradable pero para la mayoría de la gente que he descrito anteriormente nunca dejará de ser un sueño. No porque sea imposible, sino porque hay factores limitantes en nuestras vidas (en su mayoría autoimpuestos pero esto lo tratare en otro artículo). La mayoría de nosotros nunca lograra que eso se haga realidad, sin embargo todavía podemos trabajar para nosotros mismos cada día de nuestras vidas.

¿Qué significa entonces trabajar para nosotros mismos si nunca llegaremos a ser empresarios? Una vez más todo se trata perspectiva. Tenemos que hacernos sólo una simple pregunta:

“¿Para quién trabajo?”

Una vez que respondamos a esta pregunta con honestidad podemos empezar a preguntarnos cómo podemos hacer para cambiarlo.

La mayoría de las personas va a responder a esta pregunta diciendo el nombre de la compañía que los están empleando y si bien esto no es del todo falso, yo diría que no es una respuesta exacta. La empresa que firma tu cheque o te deposita la nómina, simplemente te está proporcionando una fuente de ingresos y beneficios. Tú comercias tu tiempo y energía a cambio de un reembolso monetario pero ¿Esto no es realmente lo mismo que trabajar para ellos?

Tal vez estás confundido y deberías estarlo. Hemos sido educados para creer que debido a que somos empleados de una empresa estamos trabajando para ellos. Esto no es cierto. La relación es simplemente un acuerdo entre dos partes que se benefician mutuamente el uno del otro.

Trabajar para alguien realmente depende de a dónde va ese dinero que ganas, en lugar de como haces para ganarlo. El intercambio de servicios para un reembolso monetario podría ser equivalente a trabajar pero “hacer un trabajo” y “trabajar para” no son sinónimos. Por lo tanto, hazte de nuevo la pregunta.

“¿Para quién realmente trabajo?”

Ahora somos capaces ver claramente que a pesar de que somos empleados de una empresa y que ellos nos pagan por nuestros servicios, no estamos trabajando para ellos. Más allá del intercambio de servicios, la relación cesa. La respuesta para quien trabajas depende de a dónde va tu dinero. ¿A quién le pagas?

a quién le pagas

¿Está yendo lo que ganas con tu nómina o cheque para Visa, Mastercard o un sinnúmero de otras empresas o bancos con los que mantienes deudas? Estas son para quiénes tú trabajas. Estas empresas son tu jefe. ¡Y todo este tiempo has estado poniendo todas tus frustraciones sobre la gente equivocada!

Este es el momento de despedir a tus verdaderos jefes y comenzar a trabajar para ti mismo.

Puedes comenzar ahora mismo. Crea un presupuesto, gasta menos de lo que ganas y vive dentro de tus posibilidades. Adopta un estilo de vida frugal y comienza a cancelar tus deudas lo más rápido posible y deja de añadir nuevas deudas a la pila existente de deudas. Controla tus hábitos de gasto y deja de comprar cosas que no necesitas.

La adopción de estos simples principios puede permitirte que comiences a trabajar para ti mismo antes de lo que podrías pensar, a partir de ese momento puedes caminar hasta tu trabajo sabiendo que estás trabajando para ti mismo, que eres tu propio jefe y que tu relación con tu empleador es simplemente un intercambio de servicios.

Hay un gran poder en trabajar para ti mismo. Tú tienes el control sobre tu destino. Ya no tendrás que depender de tu empleador para que te proporcione un sueldo. Tú tienes la libertad de buscar otras oportunidades.

El día en que estés libre de deudas será el día en que “¡PARA MI!” Se convierte en la respuesta a la pregunta, “¿Para quién trabajo?”

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